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Ha comenzado un nuevo año y todos tenemos grandes propósitos, el principal debe ser encontrarte a ti mismo y a tu Ser Divino.
Tal vez estés perdido y no sepas por dónde empezar, aquí te diré cuál es el primer paso y en varios blogs te daré tips para mejorar.
Lo primero que tienes que hacer es contestar a estas preguntas:
¿Tienes algún problema que te agobia?
¿Qué tanto tiempo pasas pensando en dicho problema?
Si la respuesta a la primera pregunta es "sí" y en la segunda "todo el tiempo", te diré que no resolverás nada con pensar demasiado en dicho problema. Sabes, cuando estamos relajados y en armonía es cuando más inspirados nos volvemos, así es que mi consejo para que la solución te llegue es que te relajes.
Hay muchas formas de relajación, si no sabes hacerlo comienza por sentarte o acostarte cómodamente, pon música suave, prende una vela y un incienso.
Pide asistencia a quien tú quieras: Jesús, María, Buda, Ángeles, Arcángeles, para que te ayuden a hacer contacto con la Sabiduría Universal y que te den la solución de tu problema.
Cierra los ojos y concéntrate sólo en tu respiración, respira pausadamente, date tu tiempo, siente como el aire penetra en tu cuerpo y llena tu abdómen y tus pulmones, después suavemente ve soltando el aire, no lo eches de golpe, ve sacándolo poco a poco.
Haz varias respiraciones, imaginando que sólo aire entra en tu cuerpo, después imagina que te envuelve una luz suave y cálida, y que vas respirando esa luz. En cada respiración la llevas a una parte de tu cuerpo, empieza por los pies, si sientes una tensión ahí, imagina que esa luz los envuelve en el momento que aspirtas y cuando expires imagínate que la tensión sale libremente de tu cuerpo.
Recorre así, los pies, (dedos, planta, uñas) y ve subiendo: pantorrillas, rodillas, muslos, cadera, abdomen, cintura, plexo solar, pecho, espalda. Imagina que todos los órganos internos también se llenan de luz, sigue con las manos, brazos, hombros, cuello. Pasa a la mandíbula, boca, rostro, recorriendo los ojos, nariz boca. Sigue con el cuero cabelludo y con tu cabello.
Cuando llegues aquí, ya estarás completamente relajado. Entonces pon tu atención en la coronilla, e imagina que de ahí salen hilos finos que ascienden hacia el infinito, buscando la sabiduría del Creador.
Sigue con las respiraciones y espera recibir algún mensaje. Probablemente, alguna idea llegará a tu mente que te ayudará a resolver el problema. Recuerda, debes de estar abierto para poder recibir.
Si llegas a dormirte, no hay problema, puedes recibir mensajes dormido.
Cuando lo creas conveniente, vuelve poco a poco al lugar en donde estás. Vuelve tu atención a la respiración y hazte consciente de tu cuerpo.
Da gracias por la ayuda recibida. Si en ese momento no la recibiste, no te preocupes, ya que te llegará, así es que debes estar atento a recibir los mensajes.
¿Tienes alguna dolencia, o enfermedad?
¿Qué tanto afecta tu vida esta enfermedad?
¿Qué haces para sanarte?
¿Qué pensamientos tienes? ¿Positivos? ¿Negativos?
Debes saber que todas las enfermedades, todos los males que padecemos, nosotros mismos nos los buscamos, la forma en que pensamos, la forma en que actuamos es lo que determina que tengamos una vida sana y feliz o llena de contratiempos y enfermedades.
Si contestaste sí a la primera pregunta, deberás poner mucha atención en lo que estás haciendo. Si tu respuesta fue que tienes pensamients Negativos, ahí tienes la respuesta.
Deberás tener sólo pensamientos positivos, para ti y para todos los que te rodean. De esta forma todo lo positivo será lo que te llegue.
A esto se le llama la "Ley de Causa y Efecto". Si todos tuviéramos conocimiento de esta Ley, éste sería un mundo mejor. "Lo que le haces a los demás, te lo haces a ti mismo", así de sencillo. ¿Le robas a alguien? Alguien te va a robar y más de lo que robaste. ¿Le deseas un mal a otra persona? Esa mal será para ti, multiplicado.
Puedes decir que nunca le desearías mal a alguien, pero muchas veces, inconscientemente lo hacemos. Si tu no fumas y ves a otra persona fumar. Puedes recomendarle que no fume porque le va a dar cáncer. En ese momento, lo haces con toda la buena fe del mundo, pero estás decretando esa enfermedad para otra persona, por lo que ese deseo será también para ti y tú, sin fumar, puedes llegar a tener cáncer.
Así es que ten mucho cuidado con los consejos que das, lo que decretas para otros, porque lo estás decretando para ti.
En el siguiente blog, hablaré más sobre la esta Ley, ya que es la que nos ayuda a sanar y a conocernos. Por lo pronto, practica el pensar, hablar y hacer el bien. Y obsérvate qué tan negativo o positivo eres.
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